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Tres Formas Diferentes de Vencer la Depresion y Levantar el Animo

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Tres Formas Diferentes de Vencer la Depresión y Levantar el Animo

Esta publicación es la continuación de la anterior Cinco Estrategias del Cuerpo para Levantar tu Animo Ya. Te sugiero que leas primero para comprender mejor esta publicación.

Comprender el estado de ánimo y el afecto y sus diferencias

El estado de ánimo es la forma en que uno se siente a corto plazo. El estado de ánimo puede cambiar rápidamente de acuerdo con las circunstancias de tu vida. Las cosas van bien y tu estado de ánimo mejora; las cosas van mal y tu estado de ánimo se derrumba. El estado de ánimo puede ser positivo cuando te sientes optimista y físicamente bien.  Por otro lado, tu estado de ánimo puede ser negativo, deprimido o irritable, cuando te sientes deprimido, enfadado o mal.

El afecto es la manifestación externa de nuestros estados de ánimo. El afecto es el aspecto objetivo (externo) de tus estados de ánimo internos.  El afecto suele ser un estado de ánimo más prolongado en el tiempo que el simple estado de humor temporario.  Por ejemplo, si experimentas un episodio de depresión mayor, el efecto depresivo durará como mínimo dos semanas, no solo unos minutos o unas horas. Y tu estado afectivo durante esos episodios no será menos reactivo a las circunstancias externas.  Es decir, en estado de depresión mayor, aún cuando te ocurra algo bueno y estimulante, esta circumstancia no alcanzará para levantarte el animo.  Una persona severamente deprimida no mejorará su humor incluso si algo bueno le sucede.

Cómo se manifiestan nuestros estados de ánimo y nuestros afectos

Cuando nuestro estado de ánimo es bajo, nuestra apariencia externa (nuestro afecto) cambia en en forma acorde y lo demuestra en acto.  Este estado del humor se manifiesta en nuestros gestos faciales y en nuestros movimientos corporales.  Nuestros rostros muestran nuestros estados de ánimo sombríos manifiestos en un afecto triste.  En esas circunstancias, no podemos sonreír ni reírnos. Nuestras cejas se tensan con sus extremos externos hacia abajo.  Las comisuras de la boca se inclinan también hacia abajo en una mueca de letra U inversa. Y fruncimos el ceño en forma de letra omega que se estampa en nuestras frentes.   En ese estado de depresion mayor, nuestros rostros se parecen mucho a las máscaras del drama griego.  

En estas condiciones, nuestros seres queridos pueden notar que estamos “deprimidos” porque “se nos nota en nuestro rostro y en nuestros ojos.”  Pero, nuestros estados emocionales también se manifiestan en nuestros movimientos corporales. Estos se vuelven introvertidos y más lentos.

Nuestros cuerpos muestran nuestro optimismo cuando nos sentimos bien.

Cuando estamos despiertos y optimistas–cuando nuestro estado de ánimo es bueno–nuestro afecto lo muestra en nuestros ojos y rostros.  El buen humor se manifiesta al sonreír. Nos reímos con frecuencia; nuestras expresiones faciales cambian; y se nos nota un brillo especial en nuestros ojos.  Nuestros cuerpos, por su parte, muestran este estado mental positivo moviéndose y poniéndose en acción.

Cuando nos sentimos “animados”, estamos energizados y motivados para hacer cosas. De buen humor, somos capaces de disfrutar de la vida, y estamos bien predispuestos para hacer cosas y afrontar proyectos. Por ejemplo, tenemos ganas de limpiar, de cocinar o de embarcarnos en un nuevo proyecto de trabajo y no nos cansamos fácilmente. Estamos seguros de que podremos completar la tarea que tenemos entre manos y no nos cansamos fácilmente ni las abandonamos.

Los estados depresivos se manifiestan en nuestros cuerpos

Lo contrario es cierto cuando nos sentimos deprimidos. En un estado de depresión, nuestro cuerpo se ralentiza y no es se mueve.  Nos aislamos, nos preocupamos de más y no podemos dejar de entrar en cavilaciones.  Nuestro nivel de energía está bajo. Y nuestra tendencia natural es a permanecer inmóviles. Pero, también podemos ponernos inquietos y comenzar a caminar si nuestro estado depresivo va acompañado de ansiedad. 

En la depresión, tenemos un aumento de las sensaciones corporales negativas. Los dolores y molestias aumentan.  En cualquier caso, nos sentimos “incómodos” en nuestros propios cuerpos.  Y nuestros procesos de pensamiento acompañan a cómo nos sentimos por dentro. Entonces, la depresión se experimenta–no solo en la mente–sino en nuestras emociones, y en todo nuestro cuerpo.  En una palabra, cuando estamos deprimidos, lo estamos en todo nuestro SER.

El estado de normal no depresivo

Cuando estamos bien, nuestros pensamientos tienden a ser más optimistas.  Los problemas parecen más pequeños y con solución.  Hacemos planes sensatos y esperamos el futuro con confianza.  Por otro lado, cuando estamos deprimidos, nuestro pensamiento se torna lento y el futuro parece oscuro y aterrador.   Nuestra percepción del tiempo cambia y el dia se nos hace eterno.

Cuando nos deprimimos, pensar se nos vuelve difícil; y se hace dificultoso concentrar nuestra atención.  Es como si nuestros pensamientos estuvieran atrapados en melaza porque se hace tan difícil poder pensar con claridad.  Al mismo tiempo, el contenido de nuestros pensamientos se vuelve melancólico y taciturno.  Nos preocupamos mucho más por el pasado, por nuestra salud–y nos obsesionamos con cuestiones de culpa o de arrepentimiento, a menudo acompañados de severos autorreproches.  O, por el contrario, si además estamos ansiosos, nos preocupamos y tememos al futuro con intensa angustia

El estado de depresión mayor

Cuando estamos realmente deprimidos, en un estado de depresión mayor, nos sentimos desesperados y desamparados.  Llegamos a convencernos de que–no importa lo que intentemos–las cosas no cambiarán para mejor.  En este nivel de depresión, entretenemos pensamientos suicidas.  Podemos pensar que la vida no vale la pena vivirla; o podemos pensar que otros “estarán mejor” si ya no estamos. Nos sentimos como “una carga” para nosotros mismos y para el mundo.  Este es el momento de consultar con un psiquiatra de inmediato y sin hacer nada para evitar el suicidio.

Mantén esto en mente: La Depresión tiene lugar en tres dominios

Un estado de depresión se manifiesta en las tres áreas del comportamiento:

1 Lo cognitivo (nuestro pensamiento).

2-Lo emocional (nuestros sentimientos).

3- El conductual (conocido como el sistema psicomotor) que expresan nuestros movimientos y acciones.

Debido a la existencia de tres áreas de la existencia involucradas en el estado depresivo, existen tres formas de mejorar nuestro estado de ánimo atacando el problema desde cada una de estas áreas

1-El camino cognitivo para vencer la depresión

En general, en la psicología actual tal como se practica en los Estados Unidos, el énfasis se pone en nuestra forma de pensar.  Esta es la base de los llamados “Terapias cognitivas” de los cuales el que está de moda en los EE. UU. hoy se llama TCC (terapia cognitivo-conductual). Este tipo de terapia funciona bien a corto plazo para aliviar la depresión.  Es el enfoque de psicoterapia más apoyado por estudios científicos en la actualidad.  La idea detrás de este abordaje es cambiar la forma en que piensas en el aquí y ahora para modificar cómo ves el mundo y cómo te sientes. 

TCC  (CBT por sus siglas en Ingles) se basa en la noción de que sientes según tu forma de pensar.  En esta forma de psicoterapia, si cambias tus pensamientos, tus emociones seguirán  a ese cambio cognitivo y cambiarán en consecuencia.  Los sentimientos positivos siguen entonces a los pensamientos positivos

Por otro lado, si tienes un pensamiento oscuro o deprimente, digamos: “Este problema no tiene solución y las cosas nunca mejorarán,” este pensamiento provocará una actitud mental derrotista y se acompañará de un sentimiento de tristeza.  Este pensamiento pesimista literalmente minará tu energía. Este tipo de pensamientos depresivos, si se entretienen repetidamente, te conducirán a la desesperanza y a un estado de inercia psíquica. Ellos crearán una sensación de ‘indefensión aprendida.”  En este estado mental de indefensión dejas de intentar cualquier cosa, ya que llegas a creer que no importa lo que hagas, las cosas no mejorarán para ti.

Así que, por regla general, un estilo cognitivo pesimista promueve la depresión a largo plazo, y ocurre lo contrario para una manera optimista de pensar

El enfoque dinámico para tratar la depresión

El enfoque emocional o psicodinámico para tratar la depresión se utilizó con mayor frecuencia durante el transcurso del siglo XX.  Este abordaje proviene originalmente de las teorías postuladas por Freud y el psicoanálisis.  Estas terapias profundas trabajan con el concepto de Inconsciente.  En opinión de Freud, las depresiones son el resultado de un duelo no resuelto y la pérdida y la ira hacia adentro.

La idea en estas terapias dinámicas es que al identificar y expresar tus emociones, habrá una disminución en su intensidad y frecuencia.  Las emociones, desde esta perspectiva, deben ser identificadas, expresadas verbalmente (abreaccion), y procesadas (elaboración).  Esto se conoce como “elaborar tus estados emocionales”. 

En estas psicoterapias dinámicas, se pone el énfasis en el trauma pasado y no solo en el aquí y ahora como en la TCC.  Y la idea principal es que las personas se sienten “deprimidas o enojadas” y no saben por qué, o no pueden decir por qué, porque están respondiendo a traumas inconscientes de su pasado.  En este tipo de terapia, la tarea es traer a colación los recuerdos traumáticos inconscientes, con sus respectivos afectos; trabajarlos en el presente; y para expresar la masa de afectos negativos que se ha acumulado y derriba al individuo.

La Enfoque “de abajo hacia arriba”

Vista lateral del cerebro interno.  En la superficie se puede ver la corteza cerebral (el área de la función cognitiva) en el centro se puede apreciar el cerebro interno o “sistema límbico” el asiento de su vida emocional. Diferentes terapias abordan la depresión de diferentes áreas del cerebro

Los dos enfoques son complementarios

Ambos métodos descritos arriba operan de arriba hacia abajo. La TCC afecta la corteza cerebral cambiando los pensamientos para cambiar los sentimientos que residen en las áreas subcorticales del cerebro. He abordado algunos de los enfoques de cuerpo a mente o “de abajo hacia arriba”: en mi publicación anterior. Esto se llama Cinco Estrategias del Cuerpo para Levantar tu Animo Ya Te sugiero que leas para complementar este.

Los métodos emocionales psicodinámicos también afectan la corteza cerebral, pero se enfocan en las áreas subcortical-límbicas del cerebro para causar un cambio en la corteza cerebral (la capa externa del cerebro).  Esto significa que si los sentimientos se identifican y se resuelven poniéndolos en palabras (cambiando la función cognitiva que reside en la corteza cerebral), nuestro afecto cambiará automáticamente a pensamientos más positivos.

En el enfoque de abajo hacia arriba significa que ataca el problema, no desde la perspectiva del cerebro, sino desde la perspectiva del cuerpo para cambiar su estado de ánimo rápidamente.  Y el estado de ánimo mejorado cambiará tus pensamientos en una dirección positiva.

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Espero verte en mi próximo artículo,

Hasta entonces Y ARRIBA ESE ANIMO!,

Dr. T

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